And in my brain runs the refrain
That old French refrain I used to know…
“Ah, mon amour
A toi toujours
Dans tes grands yeux
Rien que nous deux”
Andando por La Alameda, tú me empezaste a contar
causas, azares y luchas, en estos días y al pasar
por delante de La Moneda, tú tarareaste a Jara.
Me miraste, “Así tan duro, tienes un aire a Guevara”.
Y entramos en un bareto, y allí alguien cantaba a Fito.
“A este paso me enamoro, sólo me falta otro pisco”.
“Déjate de historias, súbete ahí, y cántame una de Silvio”.
“Sólo si me das un beso”, y todos cantaron conmigo.
Salimos del bar borrachos, agarrados de la mano,
y en la calle como siempre jodiendo andaban los pacos.
Tú les gritaste “¡Asesinos!”, y los dos echamos a correr.
Tú reías, y en tu risa yo me veía caer.
Pero, “¿Dónde has estado este tiempo? Se hace tarde, vete a casa”,
y en tu abrazo a lo lejos, creí oír a los Parra,
cantando para nosotros. Será mejor que me vaya.
Ahí quedé, solo, gritando, sin ti, “Te recuerdo, Amanda”.
- Bueno, una vez un muchacho me dijo que mi simpatía lo emborrachaba.
- ¿Ves? Es así nomás. Y fijate que ni siquiera te he tocado una mano.
- Ni te atrevas.
- ¿No me das permiso?
- Claro que no. Apenas si autorizo a mi mano a tocar la tuya. Mario Benedetti
- A veces. Pero por lo general de noche. Mi problema es que padezco insomnio.
- De noche prefiero dormir.
- Yo también, pero no siempre puedo. Mario Benedetti
Yo canto para escucharte,
porque tu voz es la melodía.
Canto para nombrarte
en incontables nombres y rostros y señales,
la gota de agua, el pan, los trigales,
reflejando cada espiga por el sol….
Uno y uno y uno en uno
y uno a uno y todo en uno en mí.
Uno y uno y uno en uno
y uno a uno y todo en uno en ti.
Then he looked down and he took a little pity,
The whole town swore he decided,
he’d help her some,
and he didn’t mind if she wasn’t very pretty,
for deep inside his heart he knew,
she was the only one.
Oh but she sure could sing,
Yeah, she sure could sing.